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Ksenia BelokhvostDoula

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Cómo el voyeurismo real rompió la biomecánica del parto durante 300 años

El rey Sol y una posición que se quedó

Spoiler: la culpa es del rey francés Luis XIV (el Rey Sol), que reinó a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Esta historia es uno de los ejemplos más absurdos de cómo el capricho de un hombre influyente cambió la medicina durante siglos.

  • ¿Por qué seguimos dando a luz tumbadas boca arriba?
  • ¿Qué tiene que ver un monarca del siglo XVII con la posición de tu parto?

¿Cómo se paría «antes»?

Durante siglos, las mujeres de todo el mundo parían exclusivamente en vertical: de pie, de rodillas, a gatas o sentadas en sillas de parto especiales. Era pura fisiología: la gravedad ayudaba al bebé a descender y los huesos de la pelvis permanecían móviles, abriéndose al máximo.

¿Qué tiene que ver Luis XIV?

El rey tuvo 22 hijos (de su esposa legítima y de numerosas favoritas). Y tenía una extraña pasión: adoraba observar personalmente el nacimiento de sus hijos. El monarca se sentaba en la habitación (a veces tras un biombo) y seguía atentamente lo que ocurría.

¿Cuál era el problema? Cuando otra favorita estaba sentada en la silla de parto o en cuclillas, las espaldas de las parteras y la propia posición del cuerpo de la mujer tapaban por completo la vista del rey. A Luis esto le irritaba profundamente.

La solución: para tener el ángulo perfecto, el rey exigió que la mujer en trabajo de parto se tumbara boca arriba en la cama. Así veía mejor la «acción principal».

¿Cómo llegó a las masas?

Lo que empezó como capricho real no se quedó en el palacio.

  • La élite quiso «como en la corte»: las mujeres nobles empezaron a considerar que parir en silla era cosa de pobres y campesinas. Tumbarse en la cama, en cambio, era señal de lujo y nobleza. Parir boca arriba se volvió de repente de moda.
  • Los médicos consolidaron su posición: más o menos en la misma época, hombres cirujanos entraron con fuerza en la obstetricia, desplazando a las parteras. El médico francés François Mauriceau entendió rápido: cuando la mujer yace boca arriba, al médico le resulta mucho más cómodo examinar, usar fórceps y controlar el proceso.

El estándar del siglo XX

En el siglo XX, cuando el parto se trasladó definitivamente a los hospitales, la posición horizontal (posición de litotomía) se convirtió en un estándar rígido.

Con sus consecuencias — luchar contra la gravedad, sacro comprimido y estrechamiento de la salida pélvica — la obstetricia respetuosa moderna sigue intentando lidiar hasta hoy.

Al final, la comodidad de la mujer y las leyes de la física se sacrificaron primero al voyeurismo real y después a la comodidad del personal médico.